América

Despedida y conclusiones del viaje a México

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Nuestro vuelo salía a las 11.30 de la mañana y para estar allí con tiempo nos levantamos muy temprano. Para ir a la estación de autobuses, esta vez no hicimos el primo y fuimos en taxi. En Playa del Carmen, los precios de los taxis no están regulados y hay que negociar, pero como hay mucha competencia, no suelen ser muy caros. A nosotros nos salió por 20 pesos (1,20€) hasta la parada de autobús.

Eran las siete y media, y nuestro autobús no salía hasta las 7.50 h. La 5.ª avenida estaba despertando y allí te encontrabas gente acabada de levantar como nosotros y gente que disfrutaba de las últimas horas de la noche desayunando unos tacos. Nuestro bus salió puntualmente y en una hora nos dejó en el aeropuerto de Cancún. Volábamos con US Airways y teníamos que ir hasta la terminal 3, así que salimos afuera a buscar el shuttle y un hombre me dijo que era el conductor y que fuera con él al autobús mientras él llevaba muy amablemente mi maleta, sin yo habérselo pedido. Pero al llegar donde estaba el autobús, resultó no ser el conductor, sino un buscavidas que me pidió una propina por acompañarme a un sitio que yo ya sabía dónde estaba y por llevar mi maleta sin habérselo ni siquiera pedido.

Le di 5 pesos, porque no llevaba nada más suelto y, total, la moneda se iba a quedar por ahí perdida una vez de vuelta en casa, y se ofendió. «Señorita, ¿usted no sabe que solo me está dando un cuarto de dólar?». Supongo que estaba acostumbrado a llevarse con este truco unos tres euros por yanqui con el que lo utilizaba, pero en lugar de reprocharle que en ningún momento le había pedido ayuda alguna, le dije: «lo siento, no me queda nada más».

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