América

Un día en Playa del Carmen

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Las últimas 24 horas enteras en México. Nuestro vuelo salía al día siguiente por la mañana desde Cancún, así que decidimos pasar la última noche, que no la teníamos reservada de antemano, en Playa del Carmen. Esta ciudad es de las más turísticas de la Riviera Maya, pero está a tan sólo una hora del aeropuerto de Cancún en autobús. Reservamos por teléfono una habitación en el hotel Hacienda Paradise, un cuatro estrellas que tenía muy buenas críticas en Tripadvisor y nos dejaron la habitación doble sin desayuno por 850 pesos (51€) después de regatear un poco.

Nos levantamos no muy pronto y fuimos a pasear sin prisas por la playa de nuestro hotel en Tulum. Hacía un poco de sol, pero soplaba tanto el viento, que arrastraba el agua y la arena a la vez, haciendo que las gafas se llenaran de arenilla en cuestión de segundos.

Nos íbamos de Tulum y el tiempo no nos había dado tregua. Quizás si hubiéramos tenido más sol y menos viento, no nos hubiéramos quedado con esa sensación tan agridulce. Tulum no me gustó. Me pareció caro, demasiado pijo para mi gusto, aunque quizás eso dice más de mí que otra cosa: me siento más cómoda en una cabaña perdida en medio de la jungla que en un hotel «eco-chic» en primera línea de playa.

Le pedimos a Stefano que nos preparara la cuenta para el check-out. Sólo teníamos que pagar la cuenta del restaurante en efectivo, porque la habitación ya la habíamos pagado antes de viajar a México. Al decirle que nos íbamos a Playa del Carmen, empezó a echar pestes:

-Playa del Carmen es una imitación mala de Ibiza, ¿por qué nos os quedáis aquí mejor?
-(¿A 150$ la noche sin nada incluido? No lo creo). Nos quedamos allí para estar más cerca del aeropuerto.
-Os podéis quedar aquí e ir en taxi.
-(… ) Es que ya tenemos el hotel reservado…

De Tulum al aeropuerto de Cancún se puede ir en autobús. Se tarda dos horas y cuesta 160 pesos (9,60€). El problema es que los horarios son escasos y para llegar al aeropuerto con tiempo nos tocaba ir en el autobús de las 3.55 am, o sea que lo descartamos sin dudarlo.

Como de costumbre, esos últimos días fuimos a Charlie's a desayunar (a ese paso nos iban a hacer clientes del mes). Decidí darme un pequeño lujito y pedí tortitas con plátano, que parecieron sentarme bien. Al poco rato, llegó un autobús de segunda de la compañía Mayab y nos pusimos en marcha. Por la carretera que une Tulum con Playa del Carmen sólo se pueden ver las entradas a los complejos hoteleros que inundan toda esta zona del Caribe.

En poco más de una hora llegamos a Playa del Carmen. La estación de autobuses está en la mismísima 5.ª Avenida, centro neurálgico de esta ciudad que hace apenas 15 años no existía. Al bajar del autobús, una bocanada de aire caliente nos aturdió: nos esperaba por fin un día de sol y calor en la Riviera Maya. Fuimos arrastrando las maletas hasta llegar a nuestro hotel. Ciertamente, al ver la situación en el mapa nos imaginamos que estaría más cerca, pero tardamos unos 20 minutos en llegar.

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