Asia

Snorkel y deportes acuáticos en el Banyan Tree Vabbinfaru en las Maldivas

Pin
Send
Share
Send


Nuevo relato del blogtrip a las Maldivas que las Fashion Travel Bloggers hicimos en noviembre de 2016. En este relato pasamos nuestro último día en el Banyan Tree Vabbinfaru haciendo snorkel y deportes acuáticos.

Empezamos el día cogiendo fuerzas con el superdesayuno del hotel y luego nos lanzamos a las aguas turquesas. Sí, íbamos a hacer snorkel. Tal vez estás leyendo esto y piensas que esto del snorkel es una obsesión muy fuerte que tenemos, pero no, es que esto engancha mucho. Y hay pocos lugares tan buenos para contemplar la fauna y la flora subacuáticas como en las Maldivas, así que había que aprovechar la oportunidad.

Esta vez quisimos recorrer la mitad del arrecife de coral que nos faltaba por explorar. Así que, desde el «marine centre» fuimos hacia la derecha resiguiendo el borde exterior del arrecife. Ya nos había avisado el instructor del hotel que íbamos a nadar a contracorriente, pero que era muy leve. Me encanta cuando vas nadando y te acercas al borde exterior del arrecife de coral que rodea la isla. De repente, el fondo marino se precipita hasta el azul más oscuro de las lejanas profundidades y parece como si despegases y echases a volar a gran altura.

En esta ocasión vimos una tortuga que nadaba tranquilamente bajo nuestros pies. Luego fue subiendo lentamente en dirección a la superficie, alejándose ligeramente de nosotros, y los rayos de sol que se hundían en el agua la rodeaban como si fuera la estrella de un espectáculo. Más adelante, detecté una forma roja que se movía sobre los corales. Era un pulpo de color rojo oscuro con una estridente franja blanca. Usó los tentáculos para encaramarse a un coral y allí se quedó inmóvil. Pese a sus colores chillones, era difícil percibirlo porque toda su piel tenía la misma textura rugosa y puntiaguda que el coral. Solo le delataban los ojos y el movimiento de sus sifones laterales.

El perímetro de la otra mitad del arrecife de coral era más largo y nadar a contracorriente se nos hacía pesado, así que llegados a un punto, decidimos dar media vuelta. Mientras lo hacíamos, vimos pasar un tiburón a unos quince metros de distancia a nuestra izquierda y a nuestra misma altura, nadando rápidamente en dirección contraria. Yo me quedé helado, pero luego seguí adelante. En la sesión de snorkel que hicimos en el Angsana Ihuru, ya nos habíamos cruzado con tiburones y no había pasado nada absolutamente. Son tiburones de arrecife, no comen personas. Y además, nos había acompañado el instructor del centro de actividades acuáticas. Aunque ese día íbamos solos, nos sentíamos bastante más seguros al tener esa experiencia. De hecho, e igual que ese otro día, el tiburón no nos prestó la más mínima atención. Parecía que iba con prisa a hacer unos recados.

Finalmente, volvimos a la playa y comentamos toda la jugada. Volver al punto de inicio había sido mucho más fácil al ir en el mismo sentido que la corriente marina. Y también fue una buena sesión de snorkel. Luego le pedimos al empleado del «marine centre» si nos podía prestar la tabla y la pala para hacer «paddle board». Al contrario que en el hotel Angsana Velavaru, aquí solo tenían una tabla porque estaban evaluando si había suficiente demanda para tener más. Pero no nos importó y nos fuimos turnando para usarla.

Pin
Send
Share
Send